Quizá es deformación profesional, conformismo o vocación de anacoreta, pero por lo que a mi toca estoy relativamente acostumbrado a esta forma de “comunicación” en una vía o aparentemente en una vía.
He descubierto que en las redes e incluso en los chats, el diálogo adquiere otra definición, se entiende un poco distinto de como ocurre en la cotidianidad. Mejor dicho, se evidencia lo que no es claro en la vida diaria porque en el contacto cara a cara la complejidad del diálogo se sustenta en las varias formas de comunicación verbal y no verbal. Pero aquí, donde fundamentalmente es la palabra aún la que reina sobre los aspectos complementarios de la imagen y el sonido, muchas personas se muestran unas intimidadas, otras simplemente receptivas, por mencionar dos maneras.
Es claro que no todos tenemos las mismas capacidades verbales. Habemos quienes soltamos peroratas kilométricas, unos con sentido y sustancia, otros con tropiezos y dislates. También habemos quienes soltamos frases breves, síntesis de pensamiento o fugaces refulgencias emocionales. Habemos quienes nos solazamos con el idioma, y los que apenas expresan tres palabras se detienen en su discurso. Unos denotan conocimiento sobre algún tema, otros sólo curiosidad. Aquellos sólo atienden observantes y estos alzan la voz y la mano. Toda proporción guardada y lo digo por experiencia, esto es como el aula.
Lo fundamental y que hará que las redes cumplan con su misión y no solo sean una moda radicará en la honestidad y la cohesión mucho más que de sus integrantes, pues estos van y vienen, del concepto mismo detrás de la red. Concepto, hay que apuntarlo, definido en gran parte mediante el contenido.
Desafortunadamente en el mundo virtual no podemos ir por las avenidas de la información tomados de la mano. Generalmente se trata de un viaje en solitario que si bien puede encontrar estaciones de descanso y formación donde el intercambio cobra carta de personalidad viva y comunicante, es no más que eso, una revista de un hombre solo (léase con todas sus connotaciones). Pero no solioquio, sí aparente monólogo y mejor aún, una nueva manera de diálogo que halla su parangón ni más ni menos que en el género epistolar, tan olvidado hoy. De aquí que entre la página web y las redes sociales surgiera el blog y se sostenga como la principal forma de expresión en línea en la actualidad.
En la medida que las redes sociales vayan fincando una forma integrada de las otras formas de presencia web, las veremos como una suerte de variante de las estructuras familiares, tan cerradas y tan abiertas.








Con "L" de lector